No siempre importa
si tu estado socio-económico es alto o bajo, si estas casada o soltera o hasta
la edad que puedas tener, si eres mujer lo más seguro es que hayas lidiado con
el acoso sexual y que tengas que soportarlo muchas veces en un mismo día.
El acoso sexual es un problema
fruto del machismo insertado en la sociedad, y en la nuestra se hace
notar con mucha fuerza, ya sea en el transporte público, en la calle, etc. basta
solo una palabra obscena, un silbido o una mirada que por alguna razón nuestros
agresores (porque tal acto solo puede ser una agresión) parecen creer que
podrían agradarnos.
Mucha pena causa saber que este
tema no es tomado con la seriedad que merece, pues el acosador de calle (ese que
toca, que mira y que dice cosas repulsivas) no se convierte en agresor para la
ley, porque el acoso no es continuo, no sucedió dentro de una institución
pública o privada, no viene acompañado con un chantaje y si todo esto sucediera
quizás las pruebas no bastarían o quizás las autoridades esperarían hasta que
la persona haya sido víctima de un intento de violación o en el peor de los
casos violada.
En Lima 7 de cada 10 mujeres se
sienten inseguras en la calle, expuestas al acoso según las cifras
registradas por La II Encuesta de Victimización 2012 ; el Art. 183
del código penal indica que “Será reprimido con pena
privativa de libertad no menor de dos años el que, en lugar público, realiza
exhibiciones, gestos, tocamientos u otra conducta de índole obscena”, pero
resulta sumamente difícil comprobar dicho acto y aun mas esperar a que las
autoridades hagan algo.
En una sociedad en
la que nuestra voz no parecer ser escuchada te pido no te quedes callada, no
pienses que es normal y no aceptes el acoso sexual en ninguna de sus
modalidades, porque el acosador en cualquier momento puede convertirse en
futuro violador si es que aun no lo es, porque tu dignidad está sobre todo y
porque nadie puede prohibirte que te defiendas, el acoso debe terminar ya, es
por eso que este 10 de noviembre el colectivo P.U.T.A.S
está realizando
“la marcha de las putas” con el motivo
de protestar en una ciudad llena de indiferencia que termine el acoso sexual callejero y que se respete a cada
mujer.